APRENDER A ESCUCHAR (I)

Para dedicarse al sonido no basta tener los oídos sanos, sino también entrenados. Esto nos facilitará la toma de decisiones ya sea en la grabación o mezcla del proyecto.

Tener unos oídos entrenados no es fácil, requiere ejercitar y un constante esfuerzo físico y mental. Aprender a escuchar selectivamente lleva su tiempo. Y no cabe duda de que, la mayoría de los mortales, somos seres visuales y no auditivos. Es tanta la contaminación visual en nuestra vida que muchas veces no ponemos atención a lo que suena, a lo que nos dicen… y, nuevamente, nos entregamos de lleno a lo visual.

Toda persona interesada en el sonido debe entrenar sus oídos y ser capaz de escuchar sin prejuicios y de forma selectiva. La escucha selectiva es aquella que se practica cuando escuchamos seleccionando solo la información que nos interesa. Es decir: prestamos atención tan sólo a una parte del mensaje, aquella que consideramos más importante para nosotros.

En nuestro día a día nos acompaña una banda sonora formada por el tráfico de vehículos, de gente, de obras, de motores de aviones… Una buena manera de empezar a entrenar los oídos es concentrarse en un sonido y comprobar hasta qué distancia somos capaces de escucharlo. Caeremos en cuenta que hay otros sonidos tratando de enmascararlo, pero debemos permanecer concentrados y persistir.

Para dedicarse al sonido no basta tener los oídos sanos, sino también entrenados. Esto nos facilitará la toma de decisiones ya sea en la grabación o mezcla del proyecto. Si estás pensando dedicarte al sonido ahora es buen momento para empezar a estimular el sentido auditivo.

En el próximo post nos centraremos en la escucha analítica y critica.

 

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