Gracias Paco de Lucía

Recuerdo que en la radio escuché una canción muy diferente a lo que estaba acostumbrado a oír por aquellos tiempos en Guatemala. Era el maestro Paco de Lucia.

Aquella canción me dejó un mensaje claro y marcó mi forma de entender la música. Había descubierto la guitarra flamenca del maestro.

Corrí al centro comercial de la “gente nice o que se dice en España la gente pija”.

En ese lugar había una tienda enorme de discos, miles de discos, al fondo una sala apartada del gigantesco local.

Aislada acústicamente, ventanales grandes, sofás para ponerse los auriculares y escuchar Word music. Si, estaba delante de donde seguramente iba a encontrar la música de Paco. Busqué primero con la mirada, ya le conocía el rostro y eso fue lo primero que hice allí dentro, buscar con la mirada. Cuando encontré varios discos sentí el subidón, había encontrado un tesoro, para aquellos tiempos que corrían quizás mas que un disco encontré un bálsamo.

 Horas y horas escuchando, nadie de los dependientes del local presionaba a ningún cliente para comprar. Cada vez que podía acudía a esa tienda, a esa sala y me dedicaba a escuchar.

 Después de meses conseguí mi primera guitarra, sabía que nunca iba a tocar como el maestro, tampoco era mi intensión, solo necesitaba expresar con la guitarra lo que llevaba dentro, para mi, para nadie mas.

Muchos años más tarde, cuando tuve la oportunidad de verle en concierto supe que había hecho realidad uno de mis sueños. El corazón me exploto en alegría, sonaba la guitarra de Paco de lucia, frente a mi.

 Fueron meses los que cerraba los ojos en aquella tienda de discos sentado en el sofá de piel marrón, curándome, escuchando, y aprendiendo.

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